Ella se despertó igual que ayer o peor,
se paseo desnuda un rato en zapatos de charol;
luego desayuno capsulas con alcohol,
se puso el vestido roto de la noche anterior.
Y es que esta ciudad no la deja despegar,
siempre quizo alguién más que la dejara soñar...
Ser la reina el foco de atención,
la que dicta el destino, la que manda el corazón.
Ser la reina el centro de atracción,
la que traza los caminos, la que mata el corazón.
En el elevador dejo su confesión,
para que su vuelo fuera limpio y sin dolor;
el ultimo que la vío fué un ángel que pasó,
de esos que nos ven a ratos si está aburrido el cielo.
Y es que esta ciudad se la quiere devorar,
es solo una bestia más que no la deja soñar...
Nunca se vió mejor dormida como una flor,
en su trono de concreto y el mundo de espectador
fué la reyna...
Por seis años maravillosos.
Te amo